La bien trazada

Briviesca, mi ciudad natal, es un lugar de gran interés histórico y cultural, con una rica historia que se remonta a la época romana. Esta ciudad española, situada al norte de la provincia de Burgos, en la comunidad autónoma de Castilla y León, es conocida como «la bien trazada». Este sobrenombre proviene de su particular diseño urbano, que data del siglo XIV. En aquel entonces, la ciudad fue trasladada a su ubicación actual por la infanta Blanca de Portugal. La decisión de mover la ciudad se tomó principalmente para facilitar un mejor acceso y, por lo tanto, una mejor comunicación comercial. Como resultado de este traslado deliberado, Briviesca adquirió una trama urbana casi ortogonal, lo que le valió el apodo de «la bien trazada».

La villa de Briviesca, ubicada al nordeste de la provincia de Burgos, fue declarada Conjunto Histórico Artístico en el año 1983. No sólo su conglomerado artístico y su poso histórico pueden ofrecer un agradable recorrido a quien se acerque a la localidad. Los espacios naturales de la comarca de la Bureba, como el desfiladero de Pancorbo o los montes Obarenses, permiten la fusión de cultura y naturaleza en este espacio burgalés.

Para comenzar el recorrido por esta villa, se puede empezar en la plaza Mayor desde donde, a simple vista, se puede observar el trazado urbano de la ciudad. Y es que la villa es todo orden. Sus calles se construyeron con la misma coherencia que sus casas señoriales, muchas de las cuales todavía portan escudos blasonados en sus fachadas.

En la iglesia del Convento de Santa Clara, destaca el retablo del siglo XVI, de estilo Manierista-Romanista, tallado en madera de nogal, mide 24 metros de altura, realizado en su mayoría por el escultor guipuzcoano Juan de Anchieta, uno de los principales escultores romanistas de España. El retablo de Santa Clara es único en su género y al conservarse sin policromía es posible observar el acabado intachable de su escultura. Es una verdadera joya del Renacimiento español.

Además de la Ex-Colegiata de Santa María la Mayor y el Convento de Santa Clara, Briviesca cuenta con otros atractivos turísticos que merecen una visita. Uno de ellos es la Iglesia de San Martín, un templo románico del siglo XII que destaca por su portada, considerada una de las más bellas del románico burgalés.

Para los amantes de la naturaleza, las cercanías de Briviesca ofrecen una gran variedad de paisajes y rutas de senderismo. El Parque Natural de los Montes Obarenes-San Zadornil, situado al norte de la ciudad, es un espacio protegido de gran valor ecológico que alberga una gran diversidad de flora y fauna.

Y para aquellos interesados en la gastronomía, Briviesca es famosa por sus morcillas y sus garrapiñadas.

En resumen, Briviesca es una ciudad con mucho que ofrecer, tanto en términos de patrimonio histórico y cultural como de atractivos naturales y gastronómicos. Un lugar que, sin duda, merece la pena visitar.

Ex-Colegiata de Santa María la Mayor.